Artrosis y ejercicio: por qué moverte es parte del tratamiento
El ejercicio es una de las herramientas más eficaces para mejorar el dolor y la función en personas con artrosis, especialmente en la rodilla. Lejos de empeorarla, moverte de forma adecuada forma parte esencial del tratamiento.
¿Es bueno hacer ejercicio cuando tengo artrosis?
La respuesta, basada en la evidencia científica actual, es clara: sí, el ejercicio es una parte fundamental del tratamiento de la artrosis, especialmente en la artrosis de rodilla.
¿Qué ocurre en la articulación con artrosis?
El cartílago articular es un tejido avascular, es decir, no recibe sangre de forma directa. Su nutrición depende exclusivamente del líquido sinovial y del hueso subcondral, lo que limita enormemente su capacidad de regeneración.
Podemos entender el cartílago como una esponja:
Este mecanismo actúa como una bomba biológica que solo se activa mediante cargas cíclicas y movimiento. Por eso, evitar el ejercicio en la artrosis no es la solución.
La artrosis no es solo “desgaste”
La artrosis no debe entenderse únicamente como un problema de desgaste mecánico. Se trata de una disfunción multifactorial en la que influyen:
-
Alteraciones metabólicas de la sinovial
-
Pérdida de fuerza muscular
-
Déficit de control motor
-
Mala distribución de cargas
-
Desacondicionamiento físico
-
Cambios mecánicos de la articulación
Por ello, el objetivo del tratamiento no es “proteger” la articulación evitando cargas, sino aprender a cargarlas mejor.
Ejercicio terapéutico en la artrosis de rodilla
Las guías clínicas actuales indican que el tratamiento más eficaz para la artrosis de rodilla es la combinación de:
Ejercicio de fuerza
La musculatura actúa como el principal amortiguador de la rodilla. Un buen trabajo de fuerza permite:
-
Mejorar el control motor
-
Repartir mejor las cargas articulares
-
Reducir el estrés mecánico
-
Aumentar la movilidad y la función
-
Disminuir el dolor en actividades diarias
Ejercicio aeróbico
El ejercicio aeróbico mejora el entorno metabólico de la articulación, favorece la salud general y contribuye al control del dolor.
En fases iniciales, el ejercicio puede combinarse con terapia manual en fisioterapia para mejorar la movilidad y facilitar la adaptación al movimiento.
Lo que sí debes tener claro
El ejercicio no regenera el cartílago, pero sí mejora:
-
El entorno mecánico de la articulación
-
La función
-
La tolerancia a la carga
-
La calidad de vida
Por eso, el tratamiento debe ser siempre individualizado, adaptado a cada persona, a su nivel de artrosis y a sus objetivos.